07 marzo, 2015

¿HOMO DIGITALIS?

Revista TELOS (Cuadernos de Comunicación e Innovación) - www.telos.es

Tribunas de la Comunicación Autor: Fernando Sáez Vacas Nativos digitales, inteligencia digital

Las ideas expuestas en esta tribuna acerca del entorno, la tecnología, el cerebro y la inteligencia relacionan estos factores con algunos datos históricos de la evolución humana. 

La mano del Homo habilis y ahora ¿mono artificial, simio informatizado? 

En la exposición Orígenes: Cinco hitos en la evolución humana, celebrada en Vielha (valle de Arán) durante el verano de 2010, pudo leerse lo siguiente: «Hace unos 2,5 millones de años una especie de primate, que podría ser el primer representante del género humano (Homo habilis), destaca sobre las especies existentes. Es capaz de fabricar toscas herramientas de piedra golpeando cantos rodados con otros y logrando un filo cortante para cazar y descuartizar las presas con facilidad. La mejora en la dieta aporta proteínas y éstas favorecen el desarrollo cerebral. A su vez, un cerebro grande implica un desarrollo de la tecnología». 

J. M. Bermúdez de Castro, experto en evolución humana, en su libro La evolución del talento. Cómo nuestros orígenes determinan nuestro presente (Debate, 2010), explica que enormes cambios climáticos en África provocaron cambios en los primates de esa zona, uno de ellos en la mano. Mientras «los chimpancés tienen dedos largos y curvados y un pulgar corto, cuyo conjunto constituye una pinza de presión que les permite agarrarse con facilidad a las ramas de los árboles», a partir del Homo habilis, la mano del género Homo fue convirtiéndose en una pinza de precisión, con dedos más cortos que los del chimpancé, exceptuando el pulgar, no solo más largo sino asimismo fácilmente asociable con los demás dedos y especialmente con el índice. «La evolución de la mano de los homininos, favorecida por su forma de locomoción bípeda, ha sido determinante en la evolución humana. Su pinza de precisión entre los dedos índice y pulgar, que se ha ido perfeccionando con el paso del tiempo, permite la fabricación y manipulación de objetos a modo de herramientas, inicialmente de piedra» y causaron cambios tecnológicos que, a su vez, transformaban el cerebro y por tanto la inteligencia de sus usuarios. 

Nuestros bípedos retoños humanos nacen hoy y se desarrollan, si sus circunstancias familiares y sociales son favorables para ello, en un entorno de infotecnología predominantemente digital, por lo que en principio podemos considerarlos como nativos digitales. Viviendo en una era de omnipresente infotecnología, generadora de un entorno cada día más artificial, previsible protagonista de la evolución humana en el futuro próximo, hablar de lo que sucedía hace cientos de miles de años con los dedos de los primates, de las herramientas de piedra (litotecnología) y de sus capacidades cognitivas podría parecer absurdo. Sin embargo, autores con profundos conocimientos en Ciencias Sociales y Humanas hacen o han hecho algo similar. Así, Román Gubern, en su libro El simio informatizado, Fundesco, 1987, escribió: «La hipertrofia tecnológica de nuestro siglo tiende a enmascarar que el ser humano es también un producto de la naturaleza, un ente biológico con necesidades y requisitos predeterminados por su viejísima herencia genética, que se remonta al mono ancestral»; y Timothy Taylor, en su obra reciente El mono artificial: Cómo la tecnología ha cambiado el curso de la evolución humana (en inglés), expone que «en el momento en que nuestros ancestros primates empezaron a crear las primeras herramientas de piedra, generaron una fuerza -tecnología- que ha desempeñado un rol esencial en crear las especies humanas. [...] Ahora nuestras inteligencias se están complementando a gran velocidad, por ejemplo, con el desarrollo de computadores personales cada vez más potentes. Por tanto, puedo predecir que, a largo plazo, los humanos tenderán a ser biológicamente menos inteligentes, o sea, criaturas biotecnológicas, lo que no necesariamente es algo negativo». 

Prótesis cerebral operable con dedos de la mano, una forma de inteligencia digital 

Desde que en 2006 publiqué mi artículo sobre noomorfosis digital , para sugerir la existencia de un 1 fenómeno de generación de nuevas formas de inteligencia en nuestros cachorros humanos, cada día más inmersos en la infotecnología digital, decidí seguir los estudios de expertos en neurociencia y de psicólogos interesados en la remodelación de nuestros cerebros debida al uso de la infotecnología. Las ideas expuestas en esta tribuna, extraídas del último capítulo de un libro del autor (Cultura y tecnología en el Nuevo Entorno Tecnosocial) a punto de publicarse, se apoyan en conclusiones de algunos de esos expertos. 

Hay usos que pueden beneficiar a ciertas capacidades del cerebro. Internautas asiduos incrementan su eficiencia para localizar información. Según un estudio de la Universidad de Rochester (Nueva York), usuarios frecuentes de ciertos videojuegos mejoran sus reflejos y capacidad de análisis o potencian su agudeza visual. Como dice Nora Volkow, científica del cerebro y directora del National Institute of Drug Abuse, «la tecnología está recableando nuestro cerebros», lo que produce diversas consecuencias. Una de ellas es que pudiéramos perder nuestra capacidad para concentrarnos. Nicholas Carr, uno de los autores más polémicos sobre estos temas, transcribió el 12 de junio de 2010 en su blog algunas opiniones de investigadores, entre otras las de M. Merzenich, quien aduce que «los cerebros humanos están siendo significativamente remodelados por nuestro uso de Internet y de otros medios modernos». 

Adam Gazzaley, neurocientífico de la Universidad de California en San Francisco, argumenta que «estamos exponiendo nuestros cerebros a una saturación informativa para la cual no fuimos preparados evolutivamente». Según parece, la sobreestimulación del cerebro incrementa los niveles de dopamina (que es a la vez hormona y neurotransmisor). Carr, en su reciente libro dedica un capítulo de 20 páginas 2 a las tecnologías intelectuales, aquellas que incluyen todas las herramientas que usamos los humanos para extender o soportar nuestros poderes mentales. 

Dentro del marco de estudios de la evolución humana y de la remodelación cerebral por la tecnología propondré a continuación una hipótesis de nueva faceta de la inteligencia, que debería ser debatida con investigadores neurocientíficos. Fijémonos en aquellos nativos digitales y en inmigrantes digitales que ocupan una gran parte de su tiempo conectados a instrumentos TVIC de clases diversas, dotados de un inmenso conjunto de funcionalidades, 3 con grandes y múltiples efectos transformadores de nuestro entorno, más técnico (Nuevo Entorno Tecnosocial) que físico. Podemos argüir que estamos en presencia de una tecnología doblemente digital: digital por su estructura, codificación numérica (dígito = número) de la información y técnicas de funcionamiento interno y digital por su manejo con los dedos. Así pues, tenemos de nuevo a la mano, principalmente a sus dedos pulgar e índice, jugando un papel con la tecnología, el cerebro y la inteligencia.  ¿Podrían ser quizá los representantes más pertinaces de esta generación digital unos primeros especímenes de Homo digitalis, una vez comprobado que, tras miles de horas usando diversos artefactos infotecnológicos, han adquirido una asombrosa destreza doblemente digital (manejabilidad con los dedos, siendo conscientes de los efectos funcionales del dispositivo manejado)? Hoy día, la Sociedad del Conocimiento está alimentada por instrumentos nootecnológicos (tecnología con aplicaciones 4 inteligentes integradas) en mayor proporción que por mentes humanas, las cuales, frecuentemente, sólo tienen que aprender a usarlos, sin necesidad de conocer los fundamentos constitutivos del saber que están aplicando.

Inteligencia-sistema 

Los conocimientos instrumentalizados se difunden por la sociedad como pura tecnicidad funcional y operativa integrada en artefactos, que actúan como prótesis cerebrales de sus usuarios, y los teléfonos móviles hipermultifuncionales de últimas generaciones prácticamente son multiprótesis cerebrales. La habilidad manual, consistente en pulsar o mover ratones, teclas, punteros, iconos, pantallas táctiles, etc., para activar eficazmente las funciones implementadas en el instrumento infotecnológico, modela sus redes neuronales y podría configurar una clase nueva y útil de inteligencia instrumental (basada en un lenguaje, no verbal ni relacionado con una mente lógica, sino expresable con los dedos), a la que podríamos llamar inteligencia digital, una faceta nueva de la inteligencia-sistema. 

La "inteligencia-sistema", término compatible con la teoría de las múltiples inteligencias de Howard Gardner, es algo complejo, con varios componentes de inteligencia interrelacionados, cuya exploración en el área de los impactos tecnológicos sobre tales componentes requiere investigaciones multidisciplinares.  Limitándonos al componente de inteligencia digital, progresivamente generado en muchos ciudadanos a medida que aumenta la digitalidad social (interpretada como el grado cuantitativo de penetración de la tecnología digital en la sociedad), podemos decir que la aplicación empresarial de la infotecnología será más fácil y menos costosa, con lo cual la eficacia tecnoeconómica mejorará; pero conviene apuntar que eso no incrementaría el nivel de competitividad en el ranking de países avanzados, ya que esa faceta de la inteligencia-sistema, que es una adaptación funcional al entorno tecnificado, por sí misma no posee las aptitudes creativas propias de otro tipo de inteligencia (en principio compatible con la faceta digital, siempre que se le dedique el esfuerzo, los instrumentos y las actividades pertinentes para ello) necesarias para desarrollar enfoques y procesos pioneros.

Notas 1 Sáez Vacas, F., post invitado en el blog http://antoniofumero.blogspot.com/2006/08/noomorfosis-digital.html 2 Carr, N. (2010). The shallows, What the Internet is doing to our brains. W. W. Norton & Company. 3 Sáez Vacas, F. (2007). Tecnologías para la vida cotidiana. Telos, 73, octubre-diciembre. 4 Sáez Vacas, F. (2000). Sociedad de la información, comunidades nootrópicas, nootecnología. En Meditación de la Infotecnología. Madrid: América Ibérica.
EL APRENDIZAJE UBICUO 

(Cristina Fariña - marzo 2015 - crstna17@gmail.com)

Imagine que está en una reunión, y alguien menciona un autor o concepto desconocido para usted ¿se quedaría sin buscar la información en seguida? ¿Duda acaso que sus estudiantes usan sus redes de información para saber cómo viene el examen, o consultar alguna respuesta con un compañero del curso paralelo?
Seguramente pronto veremos dispositivos móviles, incluidos en más de alguna lista de útiles escolar, y algún docente recordará los tiempos tan cercanos en que estos dispositivos móviles estaban prohibido, y ahora, son de uso obligatorio.
¿Ha cambiado nuestra forma de aprender por el avance de la tecnología?  El debate está abierto. Aunque comienzan  a hacer sentido para algunos, las descripciones de Fernando Sáez (2011) acerca de la sociotecno cultura y los entornos tecnosociales en los que vienen desenvolviéndose las actividades humanas desde hace ya tiempo. Refiriéndose a los aparatos omnipresentes en nuestras cotidianeidad, como artefactos sociales, debido al nivel de influencia que tienen en casi todos los ámbitos de nuestra vida.
Aprendizaje  “just in time”. 

Lo anterior encuentra una realización particular en la educación. Según Nicholas Burles (2012), el aprendizaje está siendo un fenómeno “just in time”.  Ahora tenemos la oportunidad de aprender lo que necesitamos cuando lo necesitamos y en una situación realmente útil. (¿O usted esperaría a la siguiente consulta con su médico, para averiguar qué quiso decir con infección provocada por Naegleria fowleri; analizar su tratamiento y concluir si pedirá o no una segunda opinión?). Con lo cual la demanda de información y la posibilidad de acceder a ella de manera inmediata, mediante nuestros dispositivos móviles, gatilla acciones que influyen y determinan la forma en que aprendemos.
Importantes teóricos educacionales han alzado la voz, recordándonos que el mero acceso a la información, no constituye en sí mismo un aprendizaje. Sin duda, sabemos que el aprendizaje es el resultado de procesos complejos relacionados con la asimilación del conocimiento, cognición y experiencia. Y ya que estamos en esto, conviene recordar largas jornadas de estudio, en que hemos recordado conceptos tales como: aprendizaje situado, aprendizaje basado en problemas o aprendizaje social; todas tendencias que albergan importantes descubrimientos sobre la forma en que ocurre el aprendizaje humano, y cuya práctica se ve favorecida por el uso de la tecnología.
Por las dudas, y sin ánimo de agotar el tema, habrá que refrescar el sentido que hoy en día tiene el concepto de información, comenzando por desligarlo (aún más) de su pasado enciclopedista.
Un aspecto clave de la ilustración en nuestros días, incluye la comprensión cabal de este  despliegue tecnológico en el cual nos desenvolvemos, y que ha generado tejidos y redes instrumentales, cuyos mecanismos envuelven, soportan y modifican entornos sociales e individuales en múltiples dimensiones, afectando comportamientos, ampliando o controlando ámbitos de influencia. Es la conocida Red Universal Digital (RUD); ámbito en el que convergen las Telecomunicaciones, la Informática y la Electrónica, generando productos evolutivos que giran en torno a la digitalización de las funciones sociales, trascendiendo e incluyendo  a la Internet, y dando como resultado el llamado Tercer Entorno social, o espacio de relaciones sociales, el cual se modifica constante y silenciosamente, sin que seamos realmente conscientes de la magnitud e impacto de esos cambios.
 “La Red Universal Digital posee una naturaleza de red, pero su naturaleza conceptual, es la de convertirse en la interfaz del ser humano para percibir, conocer, registrar y controlar el mundo a través de la información.”  (Fernando Sáez, 2011).
Entonces ¿qué es el Aprendizaje Ubicuo?
Aclaremos que la Educación Ubicua, mantiene algunas diferencias con la Tecnología Ubicua, en cuanto a que los artefactos tecnológicos no desaparecen para integrar los entornos humanos, sino que justamente su omnipresencia permite hablar del “aprendizaje en cualquier momento y en cualquier lugar”.
Para  Nicholas Burles, el  Aprendizaje Ubicuo  se relaciona con los artefactos portátiles: smartphones, tablets, laptops, etc. de uso común e imprescindible entre la gente, que permiten acceder a la información y el conocimiento en todo momento y en todo lugar, debido por una parte a la portabilidad y movilidad de la tecnología, y por la otra, al creciente auge de la conectividad sin cable, donde todos pueden conectarse a Internet en forma continua, estén donde estén.
Entonces, “aprendizaje en cualquier momento y en cualquier lugar”, implica una experiencia más distribuida en el tiempo y espacio, no limitada por los lugares o momentos específicos en los que éste ocurre. Hoy en día el aprendizaje puede ser continuo, según sea requerido. Dicha condición, gatilla sin duda una serie de acciones que llevan consigo la dinamización de modelos, conductas, motivaciones y valoraciones de lo que hoy entendemos por aprendizaje.
¿Seguimos hablando de aprendizaje formal vs informal o formalizamos la manera en que aprenden las personas hoy en día?
Entendiendo que un sistema de formación es una entidad compleja que requiere una sistematización según sean las necesidades de sus usuarios, conviene que sus ejecutores tengan en cuenta algunos asuntos que ya están sucediendo:
·      Hoy menos que nunca la necesidad de una educación que integre los entornos de la sociotecno cultura y tecnosociales, deben ser llevados al aula, no como instancias de aprendizaje informales, sino como escenarios de primera importancia, que ya reclaman ciudadanos competentes para participar de la sociedad del conocimiento y la información. 
·      Formalizar la manera en que las personas están aprendiendo hoy significa por ejemplo, diseñar entornos de colaboración, insertando el proceso de aprendizaje en un continuo, en el que ya no se aprende exclusivamente para sí mismo, o para ser los mejores, sino que se aprende con otros y para otros.
El aprendizaje se está convirtiendo en una actividad más colaborativa. Las redes mediante las cuales interactuamos en Internet hacen que sea posible, a través de redes sociales distributivas, compartir información, conocimiento  y  enseñanza entre personas con intereses similares. En consecuencia, esa naturaleza colaborativa del aprendizaje cambia la forma en que éste sucede. 
·      Los modelos aprendizaje deben encajar con las diferentes situaciones y ambientes en que las personas están aprendiendo, por ejemplo, asociamos cada vez menos el aprendizaje a un centro formal de educación, y si de igual modo debemos concurrir a él, somos menos tolerantes a aprender algo que no nos interesa,  o no considera la riqueza de los entornos informacionales y multimediales  a los que estamos acostumbrados.
·      Estos contextos omnipresentes en los que ocurre el aprendizaje, no tienen puntos específicos de inicio y final.  El aprendizaje es continuo, ya que está sucediendo siempre y en cualquier momento. Mientras que nuestro concepto de la enseñanza suele acotar el aprendizaje en segmentos.  Esos segmentos cronológicos, tienen sentido para las instituciones, pero no encajan con la naturaleza de cuándo y cómo sucede el aprendizaje en el mundo real.
Seguramente ya habrá notado que no hablamos necesariamente de un nuevo escenario, en educación, hace tiempo que nos cuestionamos la significatividad de los programas formativos; la poca relación de la formación con el ‘mundo real’; la necesidad de emprender la alfabetización digital como un tema país. Sin embargo esta realidad aumentada, exhibe el influjo de los aparatos tecnológicos en nuestra forma de aprender, y pone urgencia a la necesidad de repensar la educación, ya no como la educación del futuro, sino como un golpe al presente para no seguir en el pasado.


08 febrero, 2011

E-LEARNING

E-learning en el mundo del trabajo y la empresa.



Aprender haciendo es una expresión muy usada últimamente en educación, aunque no siempre en la práctica veamos aplicado su real sentido. Esta realidad suele ser más visible en el mundo laboral. En donde formar a las personas para desempeñar mejor su trabajo, suele ser un propósito específico, cuyas complejidades nacen en la especificidad de su trabajo y el norte de sus organizaciones. En otras palabras, los sujetos deben ser formados en aquellas competencias necesarias para desempeñar la índole de la labor que la organización necesita.


Lo anterior implica que es responsabilidad de cada organización, EXPLICITAR, el conjunto de competencias que requieren sus empleados para desempeñar el trabajo requerido por la institución, lo que implica DEFINIR Y EXPLICITAR los contextos y estándares en los cuales dichas competencias son requeridas. Y hablando de formación ¿qué mejor escenario que estos contextos, definiciones y explicitaciones para abordar la formación de las personas? En efecto, aquí está la fuente de nuestra estrategia de formación. Respaldamos esta decisión, con las ideas expresadas al principio, se aprende haciendo.


En consecuencia el proceso de formación, en este caso, con apoyo tecnológico o e-learning, deben basarse en el “hacer” y “aplicar”, incluyendo todo lo que sucede entre estos ámbitos cognitivos/afectivos..............


Sin pretención de agotar el tema, pero a modo de disponer de criterios de evaluación de ofertas de formación e-learning, ésta debiera presentan las siguientes características:

• Objetivos de aprendizaje basados en el desarrollo de competencias, en donde los contenidos son un medio para el despliegue de éstas.


• Actividades de aprendizaje basadas en casos prácticos que puedan plantearse en el mundo laboral, sean reconocidos y validados por los participantes del curso. De esta forma el participante aprenderá a enfrentarse a problemáticas similares a las que verá en su trabajo.


• Utilización de material elaborado con criterio pedagógico y didáctico, dotado de un alto grado de interacción (imágenes interactivas, animaciones, simulaciones, etc.); eficiente en inducir los procesos cognitivos (inferencias, relaciones, comparaciones, evaluaciones, etc.) que conduzcan efectivamente al participante al desarrollo de las habilidades, destrezas y competencias, requeridas por su trabajo.


Estructura pedagógica del curso.


En este contexto, a la hora de abordar un curso, nos encontraremos con distintos tipos actividades de enseñanza/aprendizaje, en función de los objetivos de la unidad didáctica a la que respondan.


Estas actividades pueden ser:


Actividades de enseñanza: Aquellas que exponen hechos, conceptos o principios, complementado la explicación teórica con imágenes, gráficos y animaciones. Aquí, el alumno deberá asimilar la información expuesta para después aplicarla en las actividades siguientes.


Actividades prácticas: Como su nombre indica el objetivo de estas actividades es el de poner a prueba los conocimientos adquiridos a lo largo del curso, de forma que el alumno pueda aprender de sus propios errores.


Estas actividades prácticas podrán ir desde la resolución de problemas planteados, hasta elaborar esquemas o programas mediante aplicaciones de simulación.


Actividades de evaluación: En ellas se evaluarán los conocimientos adquiridos por el alumno a lo largo de la unidad didáctica o curso. Estas actividades limitarán el avance a lo largo del curso en caso de que no sean superadas, provocando la intervención del profesor, que podrá plantear actividades de refuerzo, lecturas, ejercicios... para que los alumnos alcancen los objetivos de la actividad.

22 marzo, 2010

Los retos de la alfabetización digital

Los retos de la alfabetización digital

Los retos de la alfabetización digital



Las prácticas educativas se han transformado notablemente desde la aparición de soportes informáticos y multimediales. En este artículo se exploran algunas claves de la alfabetización digital.

Internet significa hoy mucho más que una nueva herramienta tecnológica: la web se ha convertido en un espacio de intervención social y cultural que en los últimos años ha transformado el escenario de diversas actividades, entre ellas la educación. Por eso hay quienes afirman que Internet debe contarse entre los servicios básicos indispensables para el desarrollo cotidiano. En este sentido, la exigencia de democratizar las comunicaciones y extender la banda ancha forma parte de un reclamo que busca resaltar la centralidad de Internet.

En este contexto hay que situar el desafío actual de la educación: ¿qué tipos de aprendizajes necesitamos?; ¿a qué clase de educación aspiramos?; ¿cuáles son los requisitos de nuestro presente?; ¿puede la escuela continuar con el mismo programa curricular que sostenía entes de la inusitada expansión de Internet? Es indudable que nuestros tiempos son tiempos de cambio.

Las tecnologías de la información y la comunicación dieron el puntapié para el inicio de una revolución digital que está transformando nuestras formas de comunicar, nuestro lenguaje y nuestra relación con el entorno. Un nuevo orden social comienza a dibujarse con mayor nitidez y a velocidades insospechadas. Y es dentro de este marco que los conocimientos necesarios para vivir en sociedad han llevado a trastocar los parámetros tradicionales de la alfabetización.

Así, un nuevo debate se ha instalado y condujo al campo de la alfabetización a atravesar diversas redefiniciones. La alfabetización digital forma parte del marco más amplio de la alfabetización general, es decir, de los saberes y habilidades que el individuo debe poseer para poder desarrollarse social y laboralmente.

 
¿En qué consistió originalmente la alfabetización?
Tradicionalmente, la alfabetización aludía al aprendizaje de nociones básicas de lectura, escritura y cálculo (sumas y restas), conocido como el modelo clásico de las tres R (Read, wRite, aRitmetics). Según esta concepción, la alfabetización es entendida como una propiedad localizable en dos estados bien definidos: alfabeto / analfabeto.

La escuela tradicional pensaba que era posible transmitir de una vez y para siempre los contenidos suficientes para que el ciudadano pudiera trabajar y vivir en sociedad a lo largo de su vida. La educación, por esta razón, estaba centrada en un ideal enciclopedista.

El monopolio de la transmisión del saber y de la socialización de las generaciones jóvenes estaba acaparado por la institución escolar. Esto ocurrió durante décadas en donde, por supuesto, ni la cultura audiovisual de la televisión ni Internet existían.

 

Del pizarrón a la pantalla

 

Hoy es posible hablar de la convivencia de distintos tipos de alfabetización: inicial, informática, audiovisual, multimedia, digital, múltiple... y la lista continúa.

Al introducir las transformaciones causadas por el desarrollo y expansión de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y las prácticas y lenguajes a ellas asociadas, la alfabetización digital ha problematizado en gran medida el concepto de alfabetización.

Este nuevo tipo de alfabetización se refiere al uso de entornos digitales y al manejo de información en formato digital y electrónico. El ámbito específico donde se lleva a cabo la alfabetización digital es el de las Nuevas Tecnologías.

“El concepto de alfabetización digital hace referencia a un campo de saber relativamente nuevo, vinculado a las transformaciones en los conocimientos, habilidades y destrezas necesarios para el desempeño pleno en la vida social y laboral en las sociedades mediatizadas. También es el nombre que reciben habitualmente las acciones de política educativa destinadas a acercar las TIC a la población.

Al considerar lo digital como un tipo de alfabetismo se destaca su carácter en tanto derecho universal. Es decir, al igual que la lectura y la escritura, el dominio de las TIC se constituye en un requisito para la participación ciudadana.

Los debates en torno al concepto de alfabetización digital hacen surgir ciertas dudas sobre el modelo tradicional de alfabetización inicial en el que la escuela se ubica como única institución encargada de la transmisión de esos saberes.

Pluralidad de saberes, espacios y contextos aparecen como características particulares de la alfabetización digital.

Ahora bien, la disponibilidad de computadoras con acceso a Internet no garantiza el uso adecuado de las Nuevas Tecnologías ni tampoco constituye por sí mismo una fuente de innovación en la enseñanza. Si comprendemos a la alfabetización como una práctica social y como un proceso, la alfabetización digital no debería limitarse a la compra de ordenadores y software sino que trataría de promover actitudes, destrezas y conocimientos en informática y crear contenidos educativos apropiados.

Surgen, entonces, varios interrogantes: ¿Cómo se ejercen las nuevas alfabetizaciones en un contexto donde las tecnologías de la información y la comunicación están en gran medida instaladas?; ¿consiste la alfabetización digital en una adaptación de la alfabetización tradicional para el contexto de la sociedad de la información?; ¿quiénes son los sujetos encargados de alfabetizar digitalmente?; ¿qué significa ser hoy un sujeto alfabetizado?; ¿qué tiene que transmitir la escuela?; ¿qué aspectos del sujeto (orden de la razón, de la pasión, de las emociones, de los goces, de lo lúdico) moviliza cada tipo de alfabetización?


Re-alfabetizar la escuela

Cuando se menciona la palabra “alfabetización” suele aparecer una cadena de asociaciones de significados que tienden a referirla a la lectura de la letra escrita, ya sea a mano, impresa o en pantalla. Esta definición estaría dejando de lado todas las otras formas comunicativas que no se limitan al uso tradicional del lenguaje (en cuanto lecto-escritura). Y al dejar fuera aquello que no entra en la esfera tipográfica, la escuela estaría excluyendo varios de los componentes fundamentales de los marcos culturales en los que se mueven las generaciones más jóvenes.

Pero la alfabetización no es sólo una cuestión del orden de la enseñanza y el aprendizaje dentro del aula sino un dispositivo social y político. De la misma manera, la integración de las TIC en las escuelas no consiste en un problema meramente técnico o instrumental. Desde una perspectiva educativa y cultural amplia, surgen nuevos desafíos y problemas para la construcción de conocimientos, para la lectura crítica de diversos formatos y narrativas y para interactuar con el enorme caudal de información que circula.

“La alfabetización digital surge por la necesidad de pensar las características propias de la información que se produce y circula en formato digital, principalmente por medio de redes y en el contexto de la sociedad actual”.

Este tipo de alfabetización permite pensar cómo representar información en programas de software, la evaluación de programas de búsqueda de información en Internet, las formas de interactuar en salas de chat, a través de mensajes de texto de teléfonos celulares, las lógicas de los videojuegos y juegos en red, la aparición de nuevo grupos culturales que se visibilizan en Internet y que son fenómenos exclusivamente de la era digital.


¿Alfabetizaciones analfabetas?

Como sostiene Inés Dussel, más allá de los juicios sobre los productos televisivos, es importante no escolarizar la televisión e Internet sino convertirlos en tema de debate, en objeto de estudio, para desmenuzar sus lógicas de producción y sus lenguajes específicos, para hacer usos más creativos y libres de las nuevas tecnologías. Si la escuela no se encarga de ello, ya sea por decidir no enseñar cuestiones referidas a los medios y las nuevas tecnologías o por omisión, los medios de comunicación, especialmente a través de la publicidad, realizan una tarea de formación de consumidores muy potente. Además, ante la sobreabundancia de imágenes que consumimos a diario, la escuela podría enseñar a los estudiantes a buscar información, a producir saberes, a distinguir fuentes, a desentrañar la lógica de los medios, a distinguir información confiable de la que no la es.

Ahora bien, ¿cuál es el lugar de la escuela ante el actual desdibujamiento de los objetivos de educar y entretener? Es inseparable la idea de entretenimiento de la experiencia televisiva, pero ¿corresponde a la escuela entretener? En este punto señalaremos solamente algunas cuestiones a tener en cuenta, ya que se trata de una discusión que exige adoptar una mirada más profunda. Tanto la televisión como Internet no son medios homogéneos: la cantidad y diversidad de programas y espacios que circulan en ellos suponen considerarlos en la complejidad de sus formatos.

La industria del “edutainment” infantil no es nueva. Sus preludios pueden remontarse al famoso programa de Plaza Sésamo. Dentro de las propuestas de combinar entretenimiento y educación también existen opciones variadas.

La escuela se fundó, como mencionamos algunas líneas atrás, sobre las bases de una cultura enciclopedista y “seria” (ya que, como decíamos: dejaba de lado el mundo de las sensibilidades y resaltaba la formación en filas ordenadas, el silencio como trasfondo del aprendizaje, los cuerpos quietos para las actividades intelectuales, la suspensión del diálogo espontáneo...). Por eso tanto las actividades vinculadas con lo lúdico como la expresión de sentimientos, por ejemplo de la risa, fueron en un mismo movimiento inferiorizados (considerados de menor importancia respecto otros tipos de relación con el conocimiento) y prohibidos. Los medios de comunicación no son sólo soportes tecnológicos sino que se inscriben en relaciones sociales. Y por más que no se lo propongan explícitamente, educan. A su manera, claro. Entonces la educación como un acto unívoco (a cargo de una única institución) ya no existe (si acaso alguna vez sí). Estamos cada vez más ante multieducaciones hipermediatizadas.

Nuestra “era de la información” de la “sociedad-red” y nuestra “civilización de la imagen” introdujeron nuevos conceptos de alfabetización. Pero ver imágenes o navegar por la web no significa directamente entender el mundo que encierran.

Entre la experiencia visual y digital y la capacidad de analizar esas observaciones y procesos hay una gran distancia. En este punto la escuela puede tener un sentido primordial, siempre y cuando atienda a los aspectos señalados.

La novedad y sus desafíos para la escuela.

¿La red es un espacio de pluralismo y democracia plena?, ¿en Internet se acaban las diferencias?

“Es preciso entender el acceso como 'la posibilidad de utilizar las tecnologías de manera efectiva, reconociendo sus limitaciones y posibilidades para cada contexto de uso, apropiándolas para la consecución de objetivos individuales y colectivos, adaptándolas crítica y participativamente al conjunto de prácticas comunicativas que hacen a la sociabilidad, y utilizándolas como recursos para la creación, expresión, producción e intercambio cultural'. Para ello se requiere instrumentar estrategias de capacitación que tiendan a favorecer ese tipo de acceso y consideramos que esa capacitación debe apoyarse sobre el conocimiento efectivo de aquellas diferencias culturales que favorecen y aquellas que dificultan los procesos de apropiación de la tecnología y sus potencialidades” (Cabello, 2006: 14).

Alfabetización digital y brecha digital [3] parecen representar dos caras de la misma moneda. La brecha digital reproduce desigualdades en infraestructura, conocimiento y poder ya existentes entre países y grupos sociales. Y si bien la alfabetización se propone como un intento eficaz para disminuir esa brecha, conviene tener en cuenta las tres esferas que la componen:

* Brecha económica o la posibilidad de acceso a las tecnologías.

* Brecha de usabilidad o la posibilidad de interaccionar con las tecnologías.

* Brecha de uso significativo o la posibilidad de apropiarse de manera significativa y crítica de las nuevas tecnologías.

“Acceder no es reducible entonces a adquirir destrezas básicas en computación, sino que comprende un proceso integrado de alfabetización digital que desarrolle capacidades para 'comprender las posibilidades y limitaciones de las TIC, para explotarlas, para obtener información de utilidad, y desarrollar destrezas de pensamiento crítico que no se obtienen a través de una conexión a un módem'. Desde esta óptica, el acceso al Internet se redefine como la capacidad de encontrar, comprender, evaluar, discernir, y adaptar la información disponible (Solomon, 2002)” (Cabello, 2006: 56).

Es fundamental, entonces, que desde las instituciones educativas se reconozcan las posibilidades de realizar actividades diferentes para aprovechar las potencialidades de las TIC. El trabajo con páginas web, el uso de weblogs, foros de discusión, etc. favorecen el trabajo colaborativo y estimulan modos de comunicación ineludibles en la actualidad. De esta manera, se deberá fomentar el vínculo productivo y la recreación cultural que van de la mano de las TIC.

Julia Kratje


































































18 marzo, 2010

Completa lista de portales educativos abiertos

Educalia:
Programa educativo desarrollado en Internet para la comunidad que forman los niños y jóvenes de 3 a 18 años, sus familias y sus profesores . Está basado en una concepción amplia de la educación y se caracteriza por ser una web abierta -ya que cuenta con la participación y la iniciativa de todos-, interactiva -porque potencia el intercambio de experiencias- y dinámica pues sus contenidos aumentan, progresan y mejoran con la colaboración de todos.

Proyecto Comunidades de Aprendizaje:
Es un proyecto de transformación social y cultural de la unidad educativa y de su entorno, con el objeto que todas las personas tengan acceso a la sociedad de la información. Se basa en las teorías y prácticas reconocidas por la Comunidad Científica Internacional, respondiendo de forma igualitaria a los retos y necesidades que se plantean a las personas, individuales y colectivas en todas las esferas de las transformaciones de la sociedad del conocimiento y la información, y los nuevos estándares de participación ciudadana.

24 noviembre, 2009

Educación a distancia y evaluación del aprendizaje. Formación de tutores.






INTRODUCCIÓN

Dentro de la función académica que posee el tutor o tutora de cursos a distancia, existe una serie de tareas de evaluación que le son encomendadas. En este rol, él o ella es el encargado(a) de valorar inicialmente al alumno, estimar continuamente sus avances, diagnosticar sus dificultades de aprendizaje, recomendar las acciones necesarias para superar las dificultades detectadas e informar “formativamente” a los alumnos de los resultados de la evaluación de sus aprendizajes, entre otras tareas.

Es necesario, por lo tanto, que usted como futuro tutor o tutora de un programa de formación a distancia en línea, es decir, con apoyo de Tecnologías de Información y Comunicación, en adelante TICs, conozca más sobre este tema desde una perspectiva circunscrita a la evaluación de procesos de formación desarrollados en entornos virtuales de aprendizaje.

15 octubre, 2008

De la Ingeniería de formación al e-learning

¿Por qué el término ingeniería y no diseño?

Más familiar en el ámbito científico, este término se está utilizando desde hace poco tiempo ( 20 años aproximadamente) en el campo de la formación.Seguramente que la complejidad creciente de los sistemas de formación ha originado la transferencia de las metodologías que se utilizan en el dominio científico.

¿Qué hay detrás de este término?

Existen numerosas definiciones de la ingeniería e indicaremos a título ilustrativo la de Francois Viallet : " conjunto coordinado de actividades que permite identificar y sintetizar las informaciones necesarias para la concepción y la realización de una obra (unidad de producción, edificio, sistema de formación, redes de telecomunicaciones .... ) con vista a optimizar la inversión realizada y para asegurar las condiciones de su viabilidad ".

Si bastara con hacer una ilustración o una animación de los conocimientos, el e-learning sería muy sencillo.

La ingeniería de formación tiene en cuenta todas las dimensiones globales de un proyecto de e-learning.

Por tanto, supone durante la fase de estudio una validación completa, pertinente y realista. Sin cuestionar las elecciones estratégicas, a veces, preguntas sin importancia pueden manifestar grandes sorpresas.

Durante la fase de concepción general y de concepción detallada, los expertos y diseñadores instruccionales analizan, exploran, sintetizan y jerarquizan la información para alcanzar objetivos pedagógicos fijos y definir los enfoques pedagógicos más adaptados y competentes.

A continuación, durante la fase de ejecución, los aspectos técnicos, económicos y humanos se combinan con el fin de alcanzar una eficacia máxima.



28 agosto, 2008

Integración de las TIC'S a la educación formal

Según los lineamientos que el propio Mineduc ha establecido a través del Centro de Educación y Tecnología, Enlaces, respecto de los ámbitos de convergencia que deben ser considerados en la integración exitosa de las TIC a los contextos educacionales, existen dos que son especialmente candentes. El primero es la integración de las TIC al currículum escolar; aspecto que ha sido bastante orientado desde los Planes de Estudio vigentes en los diferentes subsectores, y el segundo está relacionado con el desarrollo en el profesorado de las competencias necesarias para dar cuenta de esta integración en el diseño de sus intervenciones pedagógicas.

Vistos estos temas en perspectiva, se aprecia que tanto el desarrollo tecnológico, los requerimientos de la sociedad del conocimiento, así como el acceso a nuevos formatos de información, han hecho variar los escenarios educacionales en los últimos años. Ello ha provocado que para un gran número de docentes estos procesos ya se hayan iniciado. Sin embargo, los contextos escolares requieren de una planificación intencionada para su integración efectiva, que oriente el aporte de las TIC al mejoramiento de los procesos más críticos que impactan la calidad de los aprendizajes y la enseñanza. Desde esa perspectiva dichos planes de acción deben orientarse a mostrar a los docentes nuevos modelos pedagógicos, más que iniciativas de integración de las TIC como recursos de apoyo a las actividades de aprendizaje, en mi opinión, este enfoque ha ido en desmedro de la creación de condiciones efectivas para abordar el tema desde el punto de vista cultural, que afecte el perfil profesional de los profesores y profesoras.